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Javier Marías rechaza (sí, pero no) el Premio Nacional de Narrativa

Que alguien renuncie a un premio es noticia porque es raro, no suele pasar. Cuando me enteré de que Javier Marías ha rechazado el Premio Nacional de Narrativa lo primero que se me pasó por la cabeza es que lo había hecho por motivos (anti) políticos pero he visto que no ha sido (sólo) por eso. Hay más razones, un conjunto de ellas que hacen de esta decisión, desde mi punto de vista, una decisión consecuente pero incongruente.

Javier Marías rechaza Premio Nacional de Narrativa

No es que me importe demasiado este autor al que, debo confesar, apenas conozco como columnista. Confieso, además, que no he leído “Los enamoramientos”, su obra premiada. Esto es irrelevante para lo que nos ocupa. Lo que me ha interesado realmente han sido sus motivos para rechazar este premio. En la rueda de prensa que dio en el Círculo de Bellas Artes de Madrid dio algunas claves. Este video es sólo un fragmento:

(enlace al vídeo)

Sin embargo, el  haber prestado atención a la intervención pública donde exponía sus argumentos no me ha aclarado mucho las cosas. Y eso, el hecho de que un “profesional de la palabra” no explique las cosas claras me ha sorprendido mucho. Se podría decir que han sido las prisas, los nervios o el no tener las ideas del todo claras. Pero no, lo cierto es que el autor había tomado la decisión hace ya bastante tiempo y esta ha sido, según ha dicho el mismo Javier Marías, una de las razones por las que no aceptar el galardón:

“En este país hay poca memoria para lo que conviene; la gente puede cambiar de opinión, y me parece bien; pero me parecería inconsecuente, de una cierta sinvergonzonería que con mi postura de estos años de pronto hoy, por un premio con una cantidad apreciable de dinero, dijera que sí. Habría sido indecente por mi parte” 

Ahora bien, ¿cuáles son las otras razones? Pues de todo lo afirmado por el autor podrían resumirse en cuatro:

  1. Porque no quiere “que se hable mal de él”, es decir, que la gente piense que se le otorga un premio por favoritismo: “No quiero que nadie pueda interpretar como favoritismo hacia mí el que se me diera un premio así”.
  2. Porque “tal vez es mejor estar en la lista de los que no” recibieron premios nacionales, como los escritores Juan Benet, Juan García Hortelano o Eduardo Mendoza. Y, sobre todo, como su padre, el filósofo Julian Marías: “Pensé que si él no mereció ese premio, a lo mejor yo tampoco era merecedor”.
  3. Porque el Estado no debe premiarle por ser escritor: “Creo que el Estado no tiene por qué darme nada por ejercer mi tarea de escritor que al fin y al cabo es algo que yo elegí”.
  4. Porque es mejor invertir ese dinero en otras cosas:“creo que es mejor que ese dinero el Ministerio lo destine a lo que le parezca. Ojalá lo destinaran a las bibliotecas públicas, que han recibido un presupuesto de 0 euros para 2013, lo cual me parece escandaloso.” 

Vayamos por partes. Estas son mis reflexiones sobre cada punto, sin ánimo de adoctrinar:

  1. Está bien desligarse de la política o de instituciones estatales:

    “Es una postura que mantengo prescindiendo de quién gobierna, me da igual que sea el PSOE o el PP. Decidí que no iba a prestarme, no quería que en modo alguno se dijera: ‘Este ha sido favorecido, le han invitado mucho al Cervantes, ha hecho carrera gracias a ayudas estatales…”

    Pero no puedo evitar pensar que el Premio Nacional de Traducción que ganó en 1979 (“Tenía veintitantos años y no había decidido nada de esto”) y el de la Comunidad de Madrid en el 1998 (“Dudé, pero era un premio sin mucha repercusión y era de mi ciudad natal”) le han ayudado enormemente a llegar donde está y poder decir ahora lo que dice. Que sí, que hay principios que se asientan con el tiempo, pero no estaría mal reconocer que “el enemigo” te ha ayudado a ser quien eres.

  2. Vale, entiendo que no quiera ser considerado “una especie de abanderado oficial” como no lo fueron otros grandes autores pero lo que no entiendo es la incongruencia con otra actitud de hace poco más de un año. En un artículo llamado “Cortar el revesino” se lamentaba de que España sólo ofrezca reconocimientos a título póstumo o cuando el autor, por viejo, es ya apenas un autor. Quizás trate de aclarar su propia contradicción con estas palabras:

    “Sería absurdo que dijera: nunca cambiaré de idea. Yo no cambio mucho de opinión, la verdad. Pero todos vamos matizando. Es absurdo que dijera que voy a ser inamovible hasta el fin de mis días. A lo mejor cuando tenga 85 años y esté con pocas facultades de pronto me hace una ilusión loca que me den un premio. En principio no preveo que haya motivos para cambiar de postura”.

  3. A ver, sí, claro que el Estado no debe darte nada por tu tarea de escritor, porque es tu trabajo y para eso ya te pagan las editoriales. Ahora. Ahora que puedes vivir de eso. Pero ¿le dirías a un joven emprendedor que no acepte ayudas estatales para montar una empresa? ¿un joven escritor prometedor sin recursos debe rechazar ayudas o premios que le permitan publicar o poder llegar a dedicarse a ello?

  4. Dice Javier Marías que aceptar ese dinero y donarlo sería demagógico: “Es momento de gran dificultad económica para todo el país, para mucha gente. Quizás lo de aceptar el premio y luego donar el dinero habría sido un poco demagógico.” Entonces sale con que es mejor que el “Ministerio lo destine a lo que le parezca”. Y se queja del presupuesto cero para las bibliotecas. Pues eso sí que me parece demagógico: que para rechazar el premio se de un motivo económico, de una mala gestión del gobierno en cuanto a política cultural (“quizás en este momento se añade otro motivo más para mantenerme en esta postura”) pero sin embargo se deje en estas manos la decisión sobre su reinversión. Señor Marías, hay muchas iniciativas para acercar la cultura a la gente y a veces una donación es la mejor manera de ayudar y de asegurarse de que la cultura siga viva. Además de que, en mi opinión (siempre), la cultura va más allá de la literatura (“entiendo que haya recortes en Cultura cuando es necesario, a sectores como el cine, el teatro, la ópera, que son efectivamente caros, pero no entiendo que afecte a las bibliotecas públicas.”)

En definitiva, mis reflexiones no terminan de llevarme a puerto seguro. Pienso que Javier Marías hay sido muy consecuente al no aceptar el premio, dados sus propios motivos personales; pero echo de menos una postura más determinante sobre el por qué de este rechazo. Como la de Santiago Sierra al renunciar el Premio Nacional de Artes Plásticas 2010 por:

“Un Estado que participa en guerras dementes alineado con un imperio criminal. Un Estado que dona alegremente el dinero común a la banca. Un Estado empeñado en el desmontaje del Estado de bienestar en beneficio de una minoría internacional y local”

Porque si bien no quiere ser “favorito” de España, al mismo tiempo parece tratar de cubrirse las espaldas y de no cerrarse puertas, que nunca se sabe. Sólo al final de su explicación ante los medios toma cierta postura (con un “quizás”, “me da la impresión”) en este sentido: “el actual gobierno empieza a recordar la actitud del franquismo en cuanto a la cultura”.

Al final, lo único que me queda claro es que Javier Marías no ha rechazado el reconocimiento sino sólo el dinero del premio.

(La fotografía pertenece a la Universidad Pontificia Católica de Chile, licencia Creative Commons.)

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Ortega, Rajoy y la hipocresía deshumanizada

España solicita a Europa un rescate a su economía. España es Europa, España es el euro, España es la hipocresía deshumanizada. Como el arte que definía Ortega y Gasset allá por los años 20, cuando los ismos de vanguardia calaban en el arte español, desde Picasso a Gómez de la Serna.

Me han sorprendido que un telediario comparasen a Ortega con (la política de) Rajoy por cuanto ambos han pujado por una integración de España en Europa. Y las comparaciones, como dice siempre un buen amigo mío, son odiosas.

España vendido rescate

Sí, abogaba Ortega y Gasset por un intelectualismo europeísta, fundamento del Novecentismo o Generación del 14.  Pero también por un racionalismo (opuesto al subjetivismo de la Generación del 98, inmediatamente anterior) y una distancia y perspectiva al tratar el tema de España. Se buscaba regenerar un país que, después de haber sufrido el desastre del 98 pasó de (volver a) ser monárquico a (volver a) ser republicano, gobernado por la Dictadura de Primo de Ribera entre medias y sufriendo la Guerra Civil después. Etcétera. Demasiados cambios para esta España y para este filósofo que disputó con Unamuno el conocido debate sobre si europeizar a España o españolizar a Europa. Ese es el contexto para la comparación, que pierde entonces su validez lógica.

Y es que Ortega no pedía un rescate financiero, si bien del regeneracionismo liderado por Joaquín Costa, otro movimiento que apostaba por una europeización de España, surgió un movimiento agrario que dio lugar a la aparición de Cajas Rurales y de Sindicatos Agrícolas, muchos de ellos promovidos por eclesíásticos y católicos. Trataban de luchar, en parte, contra el caciquismo. ¿Contradictorio?

En fin, lo que pedía Ortega era una formación intelectual que permitiera a los españoles dejarse gobernar por un gobierno de los mejores. Una transformación desde el poder, desde arriba, que apenas tuvo cinco años para materializarse en la Segunda República.

Me pregunto que diría Ortega de esta España europeizada si levantara la cabeza. Quizás escribiera una segunda parte de La rebelión de la masas dedicada al 15M. Quizás se uniría ahora a Unamuno afirmando “Yo me voy sintiendo profundamente antieuropeo. ¿Que ellos inventan cosas?, invéntenlas“. Quizás preferiría ser africano al ver que no, que no hemos aprendido nada, que somos unos vendidos. Y ahora toda España apoyando a la roja, que es domingo, es el día del señor, hay partidazo y ya se ha resuelto la situación. Hay mucha hipocresía.

Forges elpaís 10 de junio

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Super Mario Bros gana el Príncipe de Asturias de la Comunicación

El japonés Shigeru Miyamoto ha ganado el premio Príncipe de Asturias de la Comunicación y Humanidades. Al oírlo me he quedado estupefacta, con un sentimiento mezcla de alegría y de confusión, de no entender. Alegría porque siempre me han gustado los videojuegos de Super Mario Bros (aunque mi hermano sólo me dejara ser Luigi), así como los de Donkey Kong Country. De ellos guardo muy buenos recuerdos, algunos no tan lejanos como podría pensarse. Pero… ¿comunicación?

Super Mario Bros Premio Príncipe de Asturias de la Comunicación

Que sí, que se ha dado un paso en el reconocimiento del videojuego como tecnología aplicable a la vida social con buen fin  y que en ellos podemos encontrar narraciones de historias (no entro en el tema de la secuencialidad espacio-tiempo) muy buenas y de las que se puede aprender. Pero, insisto: ¿comunicación? ¿humanidades?

En los comentarios que he encontrado en la red, el debate se ha centrado en si es arte o no; o en si es un premio vendido, comprado, inútil, partidista, ilógico… por estar ligado a la monarquía y a la industria. Pero casi nada sobre comunicación. Apenas un par de opiniones, muy graciosas y oportunas:

 “¿Premio Príncipe de Asturias de comunicación? ¡pero si a veces te da la sensación con respecto a los niños que están engachados a la nintendo y es que cuando tienen la maquinita entre las manos es cuando menos comunicativos son!!!”

“Para conceder este premio a “la comunicación” sólo se me ocurre que a Felipito le guste la makinita. Se lo podían haber concedido, por ejemplo, al del cuento de “El rey y el elefante”. Gracias a éste último se han vertido chorros y chorros de tinta en relación al tema. Y eso es comunicar.”

Otros hablan de que han aprendido historia jugando “a  los Assassins Creed, a la saga Civilization o a los primeros Call Of Duty; desarrollar mi capacidad lógica con los rompecabezas de Legend Of Zelda o aprender inglés con Suikoden I.” . Y no falta quien apunta que Miyamoto ha sido considerado asimismo para otros premios como los de la Academia Británica de las Artes Cinematográficas y de la Televisión (BAFTA), en 2010. Premio que ya recibieron Stanley Kubrick o Harold Pinter.

Yo, por mi parte, sigo sin entenderlo. ¿Alguien me lo explica? Mientras tanto, os dejo con uno de los videos de Rémi Gaillard, un personajillo que se dedica a… mejor vedlo. Buena tarde.

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Escritores discapacitados: ¿por suerte o por desgracia?

el manco de lepanto Hoy ha tenido lugar en Barcelona una manifestación de discapacitados contra los recortes en empleo para este sector de la población. Pues me ha dado por preguntarme sobre el índice de discapacidad entre los escritores y he encontrado la nada, la invisibilidad.

Apenas algunos datos sobre escritores famosos con alguna minusvalía, como Cervantes, quien perdió el uso de una mano tras su participación en la Batalla de Lepanto; Homero y Borges, afectados de falta de visión (el último llegó a perderla por completo); el poeta irlandés Christy Brown, paralítico cerebral que escribía con un pie; o la dislexia de Hans Christian Andersen, que no le impidió escribir cuentos que han marcado nuestra infancia, como “El patito feo”.

Estoy segura de que haberlos los hay a millones, por lo que espero que esta falta de información o de visibilidad al respecto se deba más a la legítima normalización de este estado que a la indiferencia de la sociedad ante ello. De hecho, hay quien afirma que no hay mal que por bien no venga, que de lo malo se aprende para dar lo mejor. Entonces la cuestión sería: ¿tiene un mérito especial el hacer literatura careciendo de alguna facultad o, por el contrario, esta falta ayuda a desarrollar competencias artísticas? Si alguien tiene una respuesta (no digo “la” respuesta), dejo a su disposición la sección de comentarios para compartirla con los que dudamos sobre ello. Buenas tardes.

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La portada y el portazo (a las tildes)

La portada del diario español La Razón del pasado miércoles 9 de mayo ha sido muy polémica por cuestiones evidentes. Pero no voy a hablar de política, ni siquiera sobre la portada. Sólo una breve nota referente a la sub-polémica que se ha montado en Twitter con el mal (apenas nulo) uso de las tildes del director de ese periódico,  Francisco Marhuenda, en la citada red social.

Después de acusar a unos jóvenes de malos estudiantes (y de muchas cosas más), Paco se dedica a escribir mensajes con menos de 140 caracteres entre los que apenas existe el acento ortográfico.  Pero lo que me ha molestado es que se haya comparado con Cela, no por el premio Nobel, sino por la Literatura en general.

Marhuenda y las tildes
Para ser sincera, yo (que sí terminé la carrera de Periodismo) tampoco manejo bien las tildes en mi nuevo smartphone pero intento usar sinónimos y palabras alternativas. O me callo. Y si me corrigen una falta, asumo y aprendo.

Lo que hace Cela, como otros escritores, es Literatura. Y para que no nos confundamos, suelen hacer referencia a su “error” como algo intencional o propio de un lenguaje específico, como palabras “en boca” de un personaje cuya manera de hablar o escribir le representa.

Como ejemplo, una estrofa del poema de César Vallejo llamado Solía escribir con su dedo grande…:

¡Viban los compañeros
a la cabecera de su aire escrito!
¡Viban con esta b de buitre en las entrañas
de Pedro
y de Rojas, del héroe y del mártir!

Y no, la elección del fragmento no es fortuita.

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Cartas desde… el ordenador

Ya no sabemos escribir cartas. No mails ni posts ni mensajes vía Facebook. Cartas. Hace poco una persona cercana  a mí abandonó el país y le insinué que sería bonito recibir alguna carta suya. “Yo no sé, lo mío son los mails”. Y estoy segura de que no es un caso aislado. Ya no nos tomamos el tiempo y el pequeño esfuerzo de sentarnos con papel y boli; expresar sobre manchones de tinta y borrones nuestras ideas, sentimientos, deseos… meterlos en un sobre, ponerles un sello y depositar todo esto en un buzón. Ya no sabemos dónde hay buzones, casi ni los vemos. El “servicio” español de Correos está despidiendo a personal y estableciendo recortes dada la bajada de la demanda. Así han enfocado la noticia en casi todo los medios de comunicación. Los recibos de agua y luz ahora son electrónicos y la mayoría de la publicidad también se hace online. Pero no se haya dicho nada de las cartas personales.

cartas

En casa tengo varias cajas llenas de cartas recibidas de amigos y amigas de todo el mundo que hice en los numerosos campamentos de verano a los que asistí durante mi infancia y mi adolescencia. Recuerdo llegar cada día del colegio y abrir el buzón con la espera-nza ansiosa de encontrar un nuevo sobre de Carmen, de Maria Rosa, de aquel chico que en su última carta me dijo que no podíamos escribirnos más porque su novia le “había pillado las cartas” y no estaba contenta. ¿Qué hubiera pasado ahora si nos hubiésemos escrito por mail? Mis palabras y mis fotos estarían archivadas en forma numérica con ceros y unos y seguramente nadie que no tuviera acceso a las claves de mi ex-amigo se hubiera enterado. Y qué decir de los currículums que enviamos. Antes cuidábamos todos los detalles y seleccionábamos unas pocas empresas para no gastar mucho dinero en el envío. Ahora hacemos un “mail tipo” y lo enviamos al mismo tiempo (en CCO, espero) a diferentes empresas que ni sabemos dónde están. Enviamos adjuntos, enlaces… y puede que desestimen nuestra solicitud porque alguien lo hizo en un formato más atractivo.

En cuanto a la literatura, me parecen que las noticias del tipo “Revela vida personal de Onetti el libro ‘Cartas de un joven escritor” o “Nueva recopilación de cartas entre Neruda y Mistral…” van a ser cada vez menos numerosas hasta desaparecer. Puede que las editoriales acaben haciendo contratos por la compra de mails intercambiados entre escritores o entre ellos y sus amantes.

La epistolografía terminará desapareciendo y con ella el género de la novela epistolar. Sólo unas pocas iniciativas tratan de salvar estos registros. En fin, quizás vuelva a estar de moda el “cartearse” dentro de unas décadas, que todo lo antiguo vuelve y siempre con fuerza. Lo bueno es que canciones como ésta ya dejan de tener sentido:

enlace al video

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Dicen por ahí…

Siempre dije que si tuviera que hacer una tesis doctoral la haría sobre el origen y alcance de los rumores. El primero que conocí fue el de Ricky Martin en el programa televisivo Sorpresa Sorpresa¿Qué español no se acuerda de aquello? Algunos todavía tendrán la cara de afirmar que lo vieron. Yo, como muchos de vosotros, tengo un amigo que aseguraba tenerlo grabado. Hasta que, al parecer, desde ese mismo programa ofrecieron una cantidad inmensa de pasta al que les facilitara las supuestas y claramente falsas imágenes. Entonces todos esos vídeos se estropearon de repente (el VHS, ya se sabe…). Toda España esperó con impaciencia la siguiente emisión, que comenzó con todo el equipo en el plató y estas palabras de la presentadora (Isabel Gemio): “hemos sido víctimas de un rumor”.

rumores literarios

La pasada noche, sin ir más lejos, el diario El País fue víctima de un bulo originado en la red social Twitter, como podéis leer en el propio comunicado del defensor del lector, lanzado en su versión online. No ha sido el primero ni será el último. Éste, al parecer, se creó con la intención de atacar las propias mentiras que nos cuelan los medios de comunicación. Y por lo visto es la malicia la que origina estas historias en la mayoría de los casos. Aunque también la necesidad de visibilidad, la imaginación, la ignorancia y el hecho de que la gente se aburre mucho. Recomiendo, al que le interese indagar un poco más en este asunto (y a los que aún se dejan engañar por los mails en cadena), este interesantísimo artículo: “Rumores y leyendas en Internet“.

Los rumores, al igual que las leyendas y los cuentos, son parte del patrimonio popular. Se originan en una sola mente, en un patio de vecinos, en una conversación mal llevada, a raíz una frase mal escuchada o sacada de contexto… y pueden llegar a crear mucha polémica: ¿llegó el hombre a la luna?

Casi podríamos decir que muchos de esos rumores son “de película” o “para escribir un libro”, y de hecho se hace. Pero con frecuencia y más allá de los libros, esas historias giran en torno a los propios escritores. Víctimas o especialistas en marketing, lo más habitual en el caso que nos ocupa es encontrarnos con escritos atribuidos falsamente a ciertos autores. Uno de los que más me llama la atención (y que recoge el artículo arriba mencionado) es el de este bonito mensaje:

la vida según Quino

Ya, yo también pensaba que era de Quino. Pero no. Y aunque el dibujante argentino lo haya desmentido, la gente prefiere seguir pensando que es suyo, o que da igual: lo que importa es el mensaje.  Borges desmintió ser el autor de un poema llamado Instantes, y  más de lo mismo tuvo que hacer García Márquez, entre otros muchos. Y es que si en el caso del que imaginó que la vida acabara en un orgasmo no termino de entender la falta de autoría real, a los escritores citados les debió molestar mucho que se les viera como creadores de algo que ni les gustaba.

¿Escribió Lewis Carroll Alicia en el País de las Maravillas en una sola tarde tras haber comido setas alucinógenas? ¿Despertó realmente Burroughs en un hospital marroquí sin recordar que había escrito El almuerzo desnudo? Lo que sí sabemos es que Gloria Estefan aún no ha muerto. Y Elvis tampoco… en Memphis lo saben todos…

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