Historia del árbol flotante


Érase un árbol flotante que sin raíces vagaba por el mundo. Dejábase llevar por el viento dejando que sus hojas se impregnaran de cuanta diversa naturaleza encontraba por el camino.

Cansado, buscaba a veces tomar tierra, si bien pasado un rato y dependiendo de la consistencia del terreno, caía y, en su horizontalidad, pesado, no se encontraba relajado sino incraustrado. El aire y el agua que éste le daba eran lo único que le ayudaban a sobrevolar de nuevo.

Buscaba el árbol flotante tierra donde asentarse, pero no encontraba más que arena, fango o terreno infértil. En las ciudades el veneno le enfermaba y en el campo no era útil por ser árbol sin fruto, sin raíces. Árbol flotante.

Viajó por muchos países, soportando el peso de unas hojas cargadas de suspiros que no hacían sino ralentizar su travesía. Hojas que cambiaban de color a su aire, sin hacer caso del tiempo, de las estaciones. Que una cayera podía ser motivo de pena o de alegría, con frecuencia de las dos cosas al mismo tiempo.

Porque
cuando una hoja caía
el árbol flotante perdía
una parte de sí que
buena o mala
formaba
al fin sin cabo
su identidad áurea.

 

(La increíble fotografía es del Flickr de delgaudm, licencia CC)

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2 comentarios

Archivado bajo Letras, natalia-cantero

2 Respuestas a “Historia del árbol flotante

  1. Muchas gracias, Natalia… Así, te lo rebloggeo porque me viene al pelo para mi árbol flotante.

Tu comentario aquí. Gracias.

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