Lenguajes inventados (2): literatura, idiomas universales, curiosidades.


Como íbamos diciendo, el séptimo arte ofrece numerosos ejemplos de lenguajes inventados. Pero, repito, muchas de las historias que vemos en la tele o en el cine están sacadas de libros y, del mismo modo, también las palabras que oímos por boca de sus personajes.

LITERATURA

sindarin

El ejemplo más conocido es sin duda el de “El señor de los anillos”. Según cuentan, J. R. R. Tolkien creó su mundo fantástico sólo para utilizar las lenguas que había inventado previamente. Las que más desarrolló son las élficas quenya y sindarin, inspiradas respectivamente en el finlandés y el galés. Esta última quizá sea la lengua más popular difundida por una obra literaria. Sin ir más lejos, una profesora de Birmingham imparte clases de sindarin en un colegio.

Pero Tolkien no fue el primer escritor ni el único en inventar una lengua. En la obra 20.000 leguas de viaje submarino, de Julio Verne,  encontramos unas pocas palabras extrañas pronunciadas por dos tripulantes del Nautilus: Nautron respoc lorni virch. Pocas palabras ficcionales creó también Hergé para que Tintín pudiera hablar con seres de otro mundo. Otro escritores sí se aventuraron a crear un lenguaje completo. A continuacion algunos ejemplos encontrados aquí:

Neolengua: Creado por George Orwell en su novela 1984. No deja de ser inglés (o la lengua de la traducción que estés leyendo) simplificado al extremo, para eliminar de la mente de los ciudadanos aquellos conceptos que el dictatorial régimen de la novela quiera erradicar.

Nadsat: una jerga juvenil empleada por los protagonistas de La naranja mecánica, basada en el ruso más mafioso y criminal. La lengua se la inventó Anthony Burguess para la novela, pero la popularizó Kubrik en la película del mismo nombre.

Moonspeak: es lo que se habla en la Luna, o al menos así lo pensaba Francis Godwin en la que fue la primera novela de ciencia ficción británica, El hombre de la luna (1638). Se trata de un lenguaje musical, que se escribe en pentagramas.

Aklo: inventado por el escritor galés Arthur Machen (1863-1947) en su cuento de terror El pueblo blanco (1899). En él, dos personajes discuten acerca de la naturaleza del mal mientras consultan el diario de una adolescente que está escrito en aklo. Más sobre su uso e influencias aquí.

LENGUAJE UNIVERSAL

Hay quien afirma que la primera lengua, la original, que supuestamente hablaron Adán y Eva es la “Enoch”. Fueron dos individuos del siglo XVI, John Dee y Edward Kelley, quienes dijeron comunicarse en enoquiano con unos angeles que les revelaban el Libro de Enoch (por cierto, considerado apócrifo por el cristianismo). En Amazon se puede comprar The Complete Enochian Dictionary, y además existe un diccionario online. Podemos imaginar que la unidad en la lengua desapareció con el intento de edificar la Torre de Babel (quizás Dios fuera norteamericano y no quisiese que esta torre entrase en la lucha de altura que disputan algunos edificios neoyoquinos).

El volapuk: también inspiración divina tuvo esta lengua artificial, creada por el sacerdote alemán Johann Martin Schleyer, y la primera que consiguió cierta difusión. El término volapuk está formado por las palabras vol (mundo, deformación del inglés world) y pük (habla, del inglés speak), así que puede traducirse como “lengua universal”.

Hasta finales del siglo XIX se habían publicado en esta lengua más de 300 libros de gramática y multitud de revistas, periódicos, libros y diccionarios. Su estructura gramatical está inspirada en la del turco y se basa en una serie de palabras sencillas de pronunciar en distintas lenguas y fáciles de recordar. Curioso: no se incluye la letra erre (¿solidaridad con los chinos?). El idioma languideció por la dificultad de sus normas gramaticales tras la negativa de Schleyer a introducir cambios que facilitaran su uso.

En España, el volapuk tuvo cierta expansión en Guadalajara, donde vivió Francisco Fernández de Iparraguirre (1852- 1889), farmacéutico, lingüista y botánico, autor de una gramática de volapuk y de un diccionario volapuk-español, que le valieron el título de Plofed é kademal balid in Spän (“profesor y primer académico en España”).

Esperanto: poco después del volapuk apareció el esperanto, la lengua artificial de más éxito, con cientos de miles de hablantes aún hoy. La Universala Esperanto-Asocio (Asociación Universal de Esperanto, UEA) mantiene relaciones con importantes organizaciones internacionales, como la ONU, la UNESCO (que ha recomendado su uso) y UNICEF.  Fue creado por el doctor ruso-polaco Lejzer Ludwik Zamenhof, quien lo dio a conocer en su obra Fundamento de Esperanto, en 1887.

Su gramática es muy simple y completamente regular, y está basada, al igual que su vocabulario, en diferentes lenguas naturales. Así, pájaro es birdo; gracias, dankon; y luna, luno. Muchas palabras se forman con prefijos y sufijos, así como mediante la unión de dos o más raíces semánticas. Por ejemplo, cana es blankharo, de blanka (blanco) y haro (pelo).

Interlingua: nació con la intención de unificar el por entonces dividido movimiento por una lengua internacional. Fue el resultado de los trabajos de una organización fundada en 1924 por la mecenas norteamericana Alice Vanderbilt Morris. Con la premisa de que el esperanto y el ido (su reforma posterior) eran demasiado rígidas, decidieron crear un lenguaje más cercano a las lenguas naturales. Tomaron como modelo el latín, que se consideró como la lengua de mayor influencia en el mundo occidental, y elaboraron una especie de versión moderna y simplificada. El vocabulario de interlingua está tomado del francés, italiano, portugués y español, y también del inglés, alemán y ruso. En aras de la claridad, no es tan uniforme como el esperanto; por ejemplo, los verbos pueden terminar en a (entra, entrar), en e, (solve, resolver) o en i (veni, venir). Fuente: Quo

CURIOSIDADES

Además de estas, como ya se ha dicho, hay otras muchas propuestas de crear una lengua universal, incluso de pensadores como Descartes y Leibniz. Algunos de los numerosos intentos conocidos (unos 700) de volver a contar con una lengua común a todos son “el solresol, ideado por el francés François Sudre, que se basaba en la escala musical y que se podía cantar; el tutónico, que mezclaba un léxico básico de inglés y alemán; o el idioma de John Wilkins, cuyas palabras se formaban por adición de vocales y consonantes que definían las categorías y características de lo que se nombraba. Así, por ejemplo, la n indicaba un ser vivo, la a definía el concepto animal, la k el de mamífero, de modo que combinando las letras adecuadamente se podía definir cualquier cosa”. (Fuente: Muy Interesante)

Suzette Haden Elgin creó el Láaden, para expresar el punto de vista de una mujer. El Láaden tiene una palabra, “bala”, que significa “estoy enojada por un motivo pero no hay nada que se pueda hacer”. Sin comentarios.

Otra de estas lenguas inventadas o más bien “inversadas” que he tenido la ocasión de no entender es el verlan, una jerga utilizada por grupos de jóvenes franceses y que consiste básicamente en desordenar el orden de las sílabas de cada palabra. El propio nombre “verlan” proviene de “l’envers” (pronunciado lanver, que significa “reverso”, “al revés”).

Un caso curioso de creación de palabras lo encontramos en el Vaticano. Su lengua oficial es el latín, al que han de traducirse los documentos que llegan a la Santa Sede. Pero, ¿qué pasa cuando hay términos modernos que no existían en esta lengua? Pues así han nacido nuevos términos como Rex inexplicata volans para ovni; o Iuvenis voluptarius para Playboy. Para que luego digan que el latín es una lengua muerta. (Otros términos en este blog).

Hay otras razones para inventar un lenguaje; por ejemplo, para hablar con tu ordenador, o como parte de una investigación científica. Es el caso de las lenguas lógicas, como el loglan y su descendiente, el lojban. La idea partió de James Cooke Brown, quien la divulgó en la revista Scientific American en junio de 1960. La motivación principal de Cooke era experimentar la hipótesis de Sapir-Whorf, según la cual la lengua impone límites al pensamiento, y por tanto, una lengua más potente y flexible permitiría un desarrollo superior del pensamiento humano. (Más información aquí).

En fin, si después de leer esto os animáis a inventar un lenguaje pero no sabéis cómo, aquí tenéis unos consejos útiles para empezar: The Language Construction Kit . Ejemplos ya no os faltan.

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5 comentarios

Archivado bajo Literatura, natalia-cantero

5 Respuestas a “Lenguajes inventados (2): literatura, idiomas universales, curiosidades.

  1. Ortografía

    Muy interesantes tus posts, pero te recuerdo que hay una nueva Ortografía y te veo escribiendo con tilde los demostrativos, entre otros detalles. Lo digo porque, nos guste o no, toca respetar la norma si hablamos sobre lenguaje. Saludos.

  2. anelezeravla

    Uy, yo creo que seré como los abuelos que hace unos años seguían escribiendo “fué” y cosas así. Creo que mis “sólo” y “ésta” seguirán llevando sombrero….

    Muy interesante el post 🙂 Votadita en Dictio estás!

  3. Anónimo

    son una mierda .l.

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