Amor en paro


Con este escrito fui premiada el año pasado en un certamen de cartas de amor del ayuntamiento de Barakaldo. O como pone en el “to-feo”: Amodiozko Gutunen XVI Lehiaketa. “Bihotzaren Hitzak 2011”. Baste lo dicho para reconocerles los derechos cedidos de esta mi obra, a la que cambiaron el nombre (tenía que decirlo). Me ha costado un poco sacarla del cajón, así que espero que la disfrutéis. Feliz día de San Valentín, en especial a los amorosamente desempleados.

                                                                                                                                                                                                                                                                              Madrid, a 18 de enero de 2011

 Estimado Tomás,

Quiero presentarle mi candidatura para el puesto de “mujer de su vida”. Por ello, me permito el atrevimiento de escribirle esta carta de presentación  que es, a su vez, una carta de motivación y, ante todo, una carta de amor.

Me gustaría mucho dedicarme a usted el tiempo que fuese necesario ya que estoy segura de contar con la aptitudes y competencias apropiadas para hacerle feliz.

En nuestros encuentros profesionales he podido apreciar la calidad y grandeza de su corazón y, por tanto, es a su persona, y no a cualquier otra, a quien quisiera poder dar lo mejor de mí. El trato recibido por su parte, así como su personalidad y su dedicación a ciertos intereses compartidos, como la buena risa y los sueños perdidos, me han enamorado hasta el punto de dirigirle estas letras.

Como ya sabe, tengo bastante experiencia en temas relacionados con el amor. A lo largo de mi carrera sentimental he ocupado diferentes puestos en corazones de mayor o menor envergadura. En cada una de esas etapas he sido capaz de manejar situaciones de gran implicación emocional y he aprendido a equilibrar mis actitudes racionales y aquellas puramente pasionales. El enamoramiento, el encaprichamiento y la euforia de ciertos momentos pero también las dudas,  los desengaños, las inseguridades y los miedos, me han llevado a adquirir cierta autonomía así como la empatía y comprensión suficientes para un bonito trabajo conjunto.

En cuanto a las tareas propias del puesto, podría serle útil en la organización de este amor sin medida, en la producción de eventos apasionantes y en la comunicación verbal y corporal de alegrías y penas.

Estaría encantada de amarle horas extras e incluso de tratar con momentos desagradables, si ello nos permite evolucionar y crecer como equipo.

La competencia será mucha, ya que sólo soy una entre todas. Yo le ofrezco la locura responsable de hacer primar la lealtad y la confianza en la promiscua relación con la libertad.

Sin más, le dejo a usted la decisión de querer quererme si es que quiere. Si lo considera necesario, podría pasar un periodo de cariño retribuido según convenio.

Le aseguro que trabajaré con paciencia para enamorarlo y comprenderlo. Pero le advierto, estimado Tomás, de que corre el riesgo de no querer volver a recibir jamás una carta de amor como ésta.

 Atentamente,

Amor en paro

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