La cultura por los suelos


Enrique Bayano García es “el poeta de la Gran Vía”, arteria de Madrid donde él regala sus poesías. Dice que ha llegado hasta aquí por su equivocaciones, pero eso no significa que su arte no sea digno de mención y de alabanza.

Con 58 años, Enrique ha vivido en su piel lo que significa perderlo todo por las drogas. Perder y renacer más tarde. Contar su historia no es fácil, como no debe de serlo dejar de ganarse la vida como autónomo y de compartir los días con su mujer y sus tres hijos, para tener que sobrevivir de la voluntad de los que reparan en él y en su literatura.

Me encuentro con él en su puesto de trabajo (fijo) a las 17h40. Desde su inmutable posición, sentado sobre una manta y cargado de folios y un bolígrafo, me confiesa, sin llegar a perder la alegría que le caracteriza, que desde las 14h ha ganado tan sólo 70 céntimos. Antes de la crisis, me dice, esto era impensable.

Escribe desde niño, pero nunca pensó que tuviera que vivir de ello. A este lector empedernido nunca le ha interesado publicar pero es conocido hasta en San Diego (California), por diversas entrevistas y apariciones en medios de comunicación y blogs. Sobre “las televisiones” me cuenta indignado que muchas le han traicionado, dando una imagen de él que, voy comprobando, nada tienen que ver con su persona.

Como anécdotas destaca que Gallardón le dio un día 1 euro y que Esperanza Aguirre fue “a hacerse la foto” y le dio 5 euros que él no quería cogerle porque fue, además, por el tiempo en que ella dijo que no llegaba a fin de mes.

Apenas llevo 5 minutos conversando con él y mi bolígrafo ya echa humo de la cantidad y velocidad de sus palabras. Quiere contarlo todo, lo que es. De lo que fue no le gusta mucho hablar. Se queja de la lentitud y del sinsentido de la Justicia, por entrar preso cuando ya estaba rehabilitado. Se alegra, sin embargo, de haber aprovechado el tiempo en la cárcel, donde consiguió diplomas de cerámica, pintura y “de tal y de cual”. Sus esculturas, que más tarde pude apreciar en fotografías, llegaron incluso a ser expuestas. El barro le ha ayudado mucho, le tranquiliza. Él era (¡y sigue siendo!) muy nervioso.

Poesía

Antes de conocerlo, Enrique me había regalado algunas de sus poesías y en todas ellas el tema era el amor. Me confiesa que es su temática principal, pero que siempre escribe con una actitud positiva, porque ahora está vivo. Y añade presuroso, sin que yo le haya preguntado nada al respecto, que su intención no es ligar, y que él es (quisiera ser) hombre de una sola mujer.

Por lo que he investigado sobre él, en Internet, compruebo que la primera poesía que me regaló “El sueño” y otra llamada “Romance del deseo” son las que más difusión parecen haber tenido. Por eso, prefiero incluir aquí otra diferente y que me gustó mucho: “Hoy te declaro la guerra”.

Enrique Bayano, "Hoy te declaro la guerra". Pincha en la imagen para verla en grande.

Pero nuestro poeta es capaz hasta de escribir una poesía personalizada en un momento. Muchas le han pedido ya para cumpleaños, aniversarios,… Puede escribir sobre cualquiera, excepto sobre madres y sobre santos. A las primeras les deben escribir los hijos, de los segundos no cree en ninguno. Entonces le pregunto por la estampita de Jesús que tiene a su lado, pegada en el andamio que lo rodea. “Así me está yendo hoy”, sentencia, sin saber quién la puso intencionadamente ahí. Sobre la religión es un gran conocedor. En algunos de los centros cristianos en los que ha estado sólo le dejaban leer el Nuevo Testamento. Y algo tenía que leer.

Sus autores

Lee todo lo que cae en su mano. Le gusta todo, salvo quizás cierto tipo de literatura modernista y los poetas negativos. En su última mudanza a un piso compartido, tras la muerte de su madre hace un año, no pudo llevarse los 2000 libros de su biblioteca. El 80% de los que tiene ahora se los han regalado escritores que presentan su obra en la librería en cuya puerta trabaja, La Casa del Libro. El 75% están dedicados. Además, consiguió otros tantos cuando trabajaba de carretillero en una imprenta del Grupo Prisa.

Le gustan mucho (José) Ángel Valente, Javier Marías y García Márquez. No le gusta mucho “este que han propuesto ahora para dirigir el CervantesVargas Llosa”.  Deja de hablar un momento para gritar “¡Gracias, cuerpo!” a un hombre que al pasar le tira el cartelito que reza “Te regalo mi poesía”. Esta escena se repite varias veces a lo largo de la tarde, y cada vez la respuesta es diferente, algunas no me atrevería a transcribirlas… y no sólo porque me pide, sonriendo, “no pongas eso”.

Me sigue contando que García Lorca es su ídolo y que antes iba cada viernes a dejarle una poesía en la estatua de la Plaza Santa Ana, concretamente en la mano donde tiene la paloma. A Gamoneda, “el escritor de la pobreza”, lo conoció dos días antes de “coger” el Príncipe de Asturias (¿quería decir el Cervantes? ¿o se refiere a su candidatura para aquél premio?). Y a Saramago, en el café Gijón. Éste último, al igual que Gala, le ha ayudado alguna vez. Sin embargo, se disgusta de que el 95% de los escritores le miren por encima del hombro.

Se va haciendo de noche, un hombre se para, nos mira y le pregunta qué hace. Le pide una poesía de Ramón de Campoamor, y nuestro amigo se molesta. Esta visita inesperada acaba dando lugar a un recital, casi una batalla. Aquél con “El tren expreso” y Enrique con “Mendigos”, que podéis leer más abajo. El espontáneo acaba diciéndole, casi exigiéndole, que tiene que ir a “un centro” donde le paguen lo que se merece.

Un gran número de personas con camiseta verde comienza a pasar por delante de nosotros. Los profesores se desplazan hasta el lugar de su manifestación. Nada sorprende al poeta de la Gran Vía, que ha presenciado la visita de Chávez y la del papa.

Alguien vuelve a tirarle el cartel y (ésta sí que la “pongo”), nuestro amigo suelta un contundente “¡tenemos la cultura tirá por los suelos!”. Me incorporo, al fin, muy contenta aunque bastante enfriada y eso que sólo he estado allí un rato. Enrique lleva 10 años.

Enrique Bayano, "Mendigos". Pincha en la imagen para verla en grande.

Gracias, Enrique, por estos momentos que me has regalado.

Fotografía de Lucio Colavero.

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2 comentarios

Archivado bajo Entrevistas

2 Respuestas a “La cultura por los suelos

  1. ¡Me encanta!
    enhorabuena por el post, con muchos datos interesantes 🙂

  2. Adrián

    Muy bonito, me he emocionado con las poesias! Es una lastima, porque a ese hombre se le hechará en falta cuando ya no esté.

Tu comentario aquí. Gracias.

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