Post no apto para niños, ni para habas


Si cada vez que viéramos una estrella fugaz naciera un niño Dios el mundo estaría lleno de incienso, mirra y oro.  Cuando vemos una de esas estelas nos limitamos a pedir un deseo, rápido, definitivo. Parece que no todos los reyes magos eran tan decididos como algunos de nosotros. Al único que le bastaba lo visto para suponer lo que se avecinaba era Melchor. Gaspar necesitaba otra noche y Baltasar se proponía ver la estrella por tres noches. Lo dice el Auto de los Reyes Magos, una de las primeras representaciones “teatrales” de la historia de España. Parece ser que el año (1863) en que los padres comenzaron a obsequiar con regalos a sus hijos para celebrar la Epifanía coincide con la publicación por vez primera del citado Auto. Entonces se inauguró esta extendida “ilusión”.

Hay mucha literatura en torno a estos tres personajes. Mito, realidad o pura desvirtuación de una teoría a modo de “teléfono roto” (el subversivo documental Zeitgeist vincula los reyes magos con cuestiones astrológicas), la verdad es que no hay documentos que determinen la verdad sobre el número y el color de estos amigos, ni siquiera la Biblia. Lo que parece estar claro es que Baltasar es el que mejor cae, sobre todo a un juez de Huelva que le ha “perdonado” tras haber sido denunciado por un “caramelazo”. Según ha dicho, éste no ha faltado nunca en la entrega de sus regalos.

Pero los niños (a los que consideramos problemáticos cuando tienen amigos invisibles) siguen escribiendo la carta y la envían por Correos, ya sea en uno de los cientos de buzones que para el caso emplaza esta empresa en diferentes ciudades españolas o, más modernamente, enviándola por Internet. Pero no hay que olvidarse nunca de leer la letra pequeña, y es que estas cartas se contestan “hasta fin de existencias”. ¿Existencias de qué? ¿de cartas? ¿de bolis? ¿de ganas? ¿de magia?

No hay por qué preocuparse: en una web del pueblo alicantino de Ibi las cartas, de hijos o de padres, pueden enviarse cualquier día del año. Y es que la industria juguetera de la que siempre ha vivido la localidad está en decadencia, y de algo tiene que vivir IBI, aparte de con ese nombre de impuesto.

El que de verdad vivía bien era el rey de la faba, en la Edad Media. Todos conocemos la tradición, con sus variantes, de dotar con privilegios al afortunado o afortunada que encuentre el haba (o una figurita, dependiendo del lugar) en su porción del Roscón de Reyes. Pues bien, en tiempos medievales el “suertudo” era agraciado hasta con importantes herencias.  En esta fiesta, análoga a la del obispillo pero iniciada en el ámbito familiar,  el niño o joven al que le tocara la primera haba era el “rey”, el segundo el “infante” y la primera chica la “reina”. Tal éxito tuvo la celebración que los ayuntamientos comenzaron a hacerse cargo de la cena cuyo postre constituía dicho pastel y hasta, por periodos de tiempo bastante considerables, de los gastos del nombrado rey. Dicho nombramiento pasó a durar más de una noche, en ocasiones hasta un año en el que adquiría el cargo de organizar festejos callejeros. Pasando de las advertencias de la iglesia que veían en esto cierta herejía, las cortes se sumaron a la fiesta y la generosidad de los monarcas llegó a conceder pensión vitalicia al rey de la faba, como fue norma en Navarra hasta 1361. Eso ahora sólo lo hace Nescafé.

En mi casa nunca quedó claro qué tenía que tocarnos para ser quién. Pero nos va bien. Otros se desilusionan cuando descubren la verdad de esta fiesta. La ilusión personificada era un niño de mi colegio (Ángel tenía que llamarse…) que por mucho que le dijeras no quería saber, no quería escuchar que los Reyes…

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2 comentarios

Archivado bajo Artes escénicas, Cultura, Literatura

2 Respuestas a “Post no apto para niños, ni para habas

  1. Han traído roscón a la oficina. Y se ha confirmado la nueva teoría: ahora el rey es el que saca la figurita. Quien saca el haba paga el pastel, que viene con literatura:

    He aquí el roscón de Reyes tradición de un gran banquete
    en el cual hay dos sorpresas para los que tengan suerte.
    En él hay muy bien ocultas, un haba y una figura;
    el que lo vaya a cortar hágalo sin travesura.
    Quien en la boca se encuentre una cosa un tanto dura,
    a lo peor es el haba a lo mejor la figura.
    Si es el haba lo encontrado este postre pagarás,
    mas si ello es la figura, coronado y Rey serás.

    • Anónimo

      Muy interesante, más aún cuando me pasé todo el día de ayer metiendo figuritas y habitas. ¡
      Viva la magia y la ilusión del roscón de reyes!.

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