Rufo y el caballo blanco. Un cuento navideño.


Érase una vez una jovencita que tenía espíritu navideño. Dejo las faltas de ortografía y no modifico nada (ni justifico formato, ¡que en papel eso no se puede hacer!).

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Rufo y el caballo blanco

Rufo es un niño de doce años que vive en Molina de Segura, un pueblo de Murcia. Rufo soy yo y os voy a contar una historia que me pasó hace unas navidades.

Voy a la escuela pero no tengo amigos porque nadie se quiere ajuntar conmigo, y como soy hijo único siempre estoy aburrido.

Me pasó lo siguiente:

Era tiempo de Navidades y yo no tenía amigos. Como mi madre y mi padre siempre estaban ocupados yo no tenía a nadie con quién jugar.

Un día al salir del colegio me encontré con un mendigo que estaba sentado en el suelo, frente la tienda de dulces, con un cartel que anunciaba lo siguiente: “SOy POBre y No PuedO CoMER. DaMe lo quE te SoBre.” Yo, al ver esa escritura tan horripilante, comprendí que no a mí solo me faltaban amigos y temblorosamente, un poco asustado metí la mano en mi bolsillo y saqué una moneda de 25 ptas. No era mucho pero era todo lo que tenía. Cuando me acerqué para echarlas en un viejo sombrero que posaba vacío a su lado, él me miro con cara de satisfacción y yo cada vez más asustado me fui de allí.

Cada dia cuando salía del colegio me encontraba con él y yo le echaba todo lo que tenía. Ya no me asustaba, más bien me gustaba aquel hombre.

Cierta tarde cuando fui a echarle mi moneda él me dijo “ven muchacho, acercate y hazme una poca compañía”. No tenía por qué pero le hice caso. Fui a su lado y me senté allí con él. Nos conocimos y nos hicimos amigos. Todos los días al salir del colegio, como mis padres estaban trabajando yo me iba a acompañar a mi nuevo amigo.

Un día mientras iba en el autobús del colegio, por la ventana me pareció ver un caballo blanco galopando y que me miraba a mí. Esa mirada me era algo familiar, pero no sabía a quien me podía recordar. Al rato, el caballo desapareció y yo pensé que solo habia sido un espejismo, o una visión mágica de esas que hace la Navidad.

Solo faltaba una semana para el día de Reyes y cuando mis padres me preguntaban qué queria para reyes yo les respondía:

– Quisiera unos padres que pasen más tiempo con su hijo, un hermanito y un caballo blanco – y ellos me respondian:

– cariño, pides demasiado y no creo que nos podamos permitir esos regalos- entonces es cuando yo les decía que entonces quería tener amigos. Estaba claro que la amistad era una cosa imposible de regalar porque cada persona tiene una forma de ser y si a alguien no le parece buena no se quiere juntar con esa persona.

Al día siguiente yo esperaba ansioso la salida del colegio pero al salir me llevé una gran desilusión, el mendigo había desaparecido. Tristemente me fuí al lugar donde nos sentabamos y alli encontre una nota que estaba bien escrita y no mezclaba las letras mayúsculas con las minúsculas.

La nota decia así:

Siento haberte engañado, no soy ningún mendigo, la noche de reyes sabrás lo que te digo.

Yo no sabía lo que aquella nota debía significar, pero lo que sí sabía era que me había quedado otra vez solo, sin compañia alguna. Esperé hasta el día de reyes muy triste pensando, ¿Por qué se habra ido?.

La noche de Reyes sucedió algo mágico, cuando salí al jardín de mi casa ví al hermoso caballo que había visto cuando estaba en el autobús. Y…. ¡Espera un momento! – le dije al caballo- el caballo pareció entenderme y se paró. ¡Tu eres mi amigo el mendigo!, entendí que mi amigo el mendigo era un angel que había bajado del cielo para hacerme compañía.

THE END

Ahora a mis padres les han dado más días libres en el trabajo y los pasan muy bien conmigo, el caballo se ha quedado y…. ¡Mi madre está embarazada!.

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4 comentarios

Archivado bajo Letras

4 Respuestas a “Rufo y el caballo blanco. Un cuento navideño.

  1. Adrián

    jejej que bueno, esos terminos que usabamos de niños (nadie se quiere “ajuntar” conmigo) y ya ponias la Editorial en la portada y todo! ; )

  2. Juanita Bunzli

    con todo mi amor y respeto te digo: escribir cuentos para ninos es dificil! Estuvo bien llevado hasta un punto que en algo te desviaste. En mi opinion el caballo blanco …podrias mejorarlo con algo diferente? desde cuando lo ve por la ventana del vehiculo en que viaja el nino? Hazlo mas sencillo, acomodate a la mentalidad infantil, puedes hacerlo, y disculpame si me pongo a opinar sobre algo tan sagrado como querer corregir el producto de tu imaginacion. Abrazo, JB

    • Hola Juanita,
      Creo que no lo has entendido: ¡este cuento lo escribí siendo niña! Me he limitado a copiarlo tal y como estaba. Así que, gracias por tu opinión, pero no creo que deba acomodarse más a la mentalidad infantil ya que ¡está escrito desde la mentalidad infantil! Gracias de todas formas, insisto, por tus consejos.

      • Juanita Bunzli

        Querida Nathalie: Si, tienes toda la razon! es casi imposible, cuando pasan los anos y la mente ya esta tan “contaminada” volver a pensar como cuando eramos ninos. Aprendemos mucho a costa de dejar atras nuestra imaginacion infantil.
        Feliz Anio Nuevo. Juanita de la Vega Bunzli (California)

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