Obispillas que no pican


En estas fechas tan señaladas… ay, perdón, que aún no toca eso.

Hay que reconocer que muchos de los españoles no sabemos qué estamos celebrando o conmemorando cuando tenemos días festivos.  Esta semana hemos tenido dos, el de la Constitución y el de la Inmaculada. Pero el día 6 de diciembre es además la festividad de San Nicolás de Bari. No voy a hablar de este santo, sino de una celebración que se remonta a tiempos medievales y de la cual parecen quedar algunos resquicios: la del obispillo.

Las fiestas litúrgicas correspondientes al ciclo de Navidad están dedicadas, en su mayor parte, a la infancia de Jesús. Estos días se permiten ciertas concesiones a los niños y a los “inocentes”. Esos cambios de valores o de condición suponían, en la Edad Media, una relajación de las tensiones sociales y de las imposiciones de la propia Iglesia. Nace en este ámbito la fiesta del obispillo, que consiste en elegir un “obispo pequeñillo”, de entre los niños del coro. Durante una noche o incluso varios días (hasta el día de los Inocentes) se le permitía al niño dirigir todo tipo de burlas a las jerarquías, o incluso multar y expulsar a los canónigos durante misas o sermones.

A pesar de las prohibiciones eclesiásticas la fiesta se ha seguido celebrando hasta la actualidad, pero con algunos cambios que creo positivos. En primer lugar, este año tenemos a tres obispillas, una en Burgui y otras dos en las localidades de Garínoain y de Barásoain, tal y como recoge el diariodenavarra. Las funciones de l@s obispill@s también han sufrido cambios: ya no se dedican a criticar a la Iglesia sino a pedir limosna por las casas. Con el dinero recaudado los niños se pegan una bien merecida cena; Pero también, destinan una parte a ayudar a los damnificados por el terremoto de Haití, que pronto cumplirá dos años.

En otras poblaciones del País Vasco y de Navarra estas limosnas se piden entonando un canto demoninado Bolo Bolo. Bajo el balcón del ayuntamiento, los niños consiguen del consistorio caramelos y juguetes.

Donde parece que más en serio se toman la fiesta es en Burgos, organizando para ello un gran evento en su famosa catedral.  Pero en este caso el “mundo al revés” del que hablábamos ya no lo es tanto y es que el “ganador” ha sido escogido “por su buen comportamiento y por la asistencia a los ensayos de la Escolanía Pueri Cantores”. El 28 de diciembre todos los niños y jóvenes que se pusieron al frente de la Diócesis por un día se encargarán de arroparlo. Y de lo demás ni hablamos.

Dejo la foto de la obispilla de Burgui (Navarra), por el “gusto” de ver a una chica así vestida.

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